El final del calendario de adviento tradicional llega discretito, al igual que la idea que representa. Nada de cursilería, nada moñerías.
Que Jesús no nació en un establo, rodeado de mierda de buey por casualidad.
Austeridad, humildad y sobre todo higiene son los pilares sobre los que se creo todo lo Belén, los peces y las campanas.
Oh, un arbolito de Navidad.
No está nada mal.
Quizá no es un final despampanante para acabar con un calendario más que decente cuando no esperábamos nada. Quizá no es un final que ponga un broche de oro a 24 días de chocolatinas tradicionales. Pero seguro que es el mejor final que podíamos esperar de este calendario. Chapeau.
Eso sí, no puedo dejarlo sin señalar que en el dibujo el árbol está adornado para la ocasión, y que en la chocolatina no está.
Seguramente está hecho para no electrocutarnos con las luces, ni cortarnos con las bolas, ni electrocutarnos las bolas.
Pero por una vez...me parece cojonudo!
Feliz Navidad!
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