
Una de las razones por que elegí 3 calendarios esté año, en vez de hacer uno como especifica el BOE, es que, tras mi larga experiencia como advientador calendariero, la elección de un calendario significa perderse un montón de aspectos que otro tipo de calendarios suele traer consigo.
Seamos sinceros, un Calendario de Lego es mil veces más divertido que un calendario normal, pero a) no es comestible y b) tiene menos elementos navideños que una Semana Santa en Afganistán.
Así que la conciencia te pide que pongas remedio a la causa de tu insomnio.
Así que te compras un calendario tradicional. Comestible y Navideño. Pero más aburrido que ver todo el campeonato europeo de curling por televisión. En sueco.
Así que te compras un calendario de Spiderman. Porque es más divertido. Porque es multiplicar por dos la cantidad de chocolate. Porque no había uno de Batman.

En la parte trasera del calendario hay un juego de memoria donde debes recortar las imágenes de los enemigos de Spidey y...bah, ya sabes lo que es un juego de memoria.
Este es un toque bastante decente de la Marvel.
No porque añadan un juego al calendario. El juego este es más triste que un documental llamado "De fiesta con Ana Frank".
Sino porque está diciendo a los consumidores que hay más Spiderman que las películas y que ya iría siendo hora de comprar un puto comic para variar.
No ha sido efectivo conmigo, pero hay que sacarse el sombrero ante el intento.
Ahora tocará ver qué clase de chocolatinas nos trae el bueno de Spidey.
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