
Qué puedo decir que no haya dicho ya de Gritos en el Pasillo??
Pues dos cosas. Una es una crítica a tutiplén del pedazo de DVD que sacaron y la otra es la escena que casi hace que mi páncreas decidiese salir disparado vía oral hacia la pantalla.
Para los que no están familiarizados con esta pedazo de joya del cine español, sólo puedo deciros que os hagáis un favor y que corráis a compraros el dvd, porque si estáis en esta web, leyendo estas líneas, no os podéis permitiros el lujo de no ver esta película.
Pero como no voy a esperar a que veáis la peli, os puedo dar tres o cuatro detalles.
Es una película de animación. Tiene un montón de guiños a la subcultura friki. No es de miedo, pero lleva un suspense tremendo. La música es genial. El guión es alucinante.
Ah! y está hecha íntegramente con frutos secos!
La historia se centra sobre El Dibujante, un cacahuete feliz y amigable que es contratado por el director de un manicomio para ilustrar las paredes del edificio, que como la mayoría de manicomios de nuestra imaginación, es tétrico, triste y tetraedro.
Bueno, no, no es tetraedro, pero el impulso de seguir escribiendo palabras con un cantidad obscena de ts y rs era demasiado fuerte.
Como he dicho antes, la película no es de terror, es más de suspense y cierto mal rollo.
Tiene sus momentos de acojone, lo que te hace pensar en porqué unos simples cacahuetes y unas nueces que ladran te están haciendo clavar las uñas al reposabrazos de la butaca.
Pero hay un momento que personalmente me hizo encogerme poco a poco hasta quedar del tamaño de un cacahuete pequeñín.
La escena en concreto es un sueño en el que El Dibujante se encuentra en una habitación.
Sabemos que es un sueño porque desde el primer momento te dicen que es un sueño, porque evidentemente la abuela había muerto hace años.
Aquí debo parar un momentín para quitarme el sombrero ante la maestría de César del Álamo, que es quien pone la voz a la abuela del Dibujante.
No es una voz creíble, es claro que está sobre actuada, pero el mal rollo y la irritación escrotal que da son sublimes. De haber sido mi abuela, me hubiese meado encima de miedo.
El Dibujante está hablando con su abuela que le reprime por su actitud pasiva y le augura muertes y locura a tutiplén.
La escena es oscura, como casi toda la película. La agonía del pobre Dibujante te empieza a sudar y la depravación y crueldad de la abuela, siempre metida en la cama.
Incluso le hecha en cara que su primos, un médico, un abogado y un arquitecto, son masones respetables, como toda la familia, mientras él se ha convertido en un "artistilla inútil que no sabe hacer nada".
A la vista de la pinta de los primos, dios bendiga las artes y las ganas de salirse de la norma.
Durante la conversación, la abuela ya nos muestra que vienen curvas y que esta viejecita repugnante nos va a llevar por el camino de la amargura.
En un punto determinado, ella saca la cabeza de la cama para echar una pota azul como no ha habido igual desde aquella vez en que tuve una sobredosis de Gatorade.
Y tras una retahíla de finales apocalípticos rebañados con reproches, llega el momento en que la voz se aflauta de golpe, cuando de repente, la abuela se gira y nos muestra su cara!
Su puta madre, qué bote pegué.
Ya os digo que estaba en el cine, encogiéndome poco a poco y cuando de repente se gira la abuela me dio un vuelco al corazón, porque a) la voz me estaba volviendo loco b) la angustia me estaba comiendo vivo y c) aunque sabía que la abuela estaba muerte, no me esperaba verle la cáscara, ahí toda cadáver y tétrica.
Son las sábanas. Es el pelo. Es la iluminación. Es la falta de iluminación. Es la voz.
O quizá sean lo agujeros en la cáscara que tan bien denotan una calavera chunga y del todo muerta.
Desde entonces, sólo como cacahuetes pelados porque me da mal rollo.
Supongo que es una experiencia similar a cuando alguien visita una granja de cerdos y se vuelve vegetariano.
Y para acabar, me parece que esta cara, la del Dibujante al despertarse, es perfectamente un espejo de como me quedé yo.
Hay más minutos de acojone en la película, pero este, hace que a día de hoy, ni Rexona pueda con la transpiración excesiva.
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